miércoles, 30 de septiembre de 2009

El jardín

Ayer por la tarde, al salir de la agencia, decidí dar un rodeo y volver a casa por la rambla, desafiando el intenso viento, empeñado en negar la llegada de la primavera enfriando la atmósfera y forzándonos a reabrir el baúl donde habíamos guardado la ropa de invierno, esperanzados de calor.
Mientras caminaba distraídamente pensando -no sé por qué- en hipogrifos violentos que jugasen parejas con el viento, me encontré de improviso con algo inusual. En medio de los grises edificios art déco plantados frente al mar como murallas, había un jardín de lujuriosa vegetación entre la cual parloteaba alegremente un colorido papagayo. Un pequeño estanque de aguas limpias y calmas reflejaba las nubes desgarradas por la sudestada y hasta se podía apreciar en la vuelta un par de rocas negras circulares, probablemente el esbozo de un futuro jardin de estilo Zen.
Las ciudades, hasta aquellas que pensamos conocer mejor, suelen sorprendernos con cosas como esta, incluso sospecho que lo hacen a propósito porque se lo toman como una especie de juego.

martes, 29 de septiembre de 2009

Matinal

Amanece al borde del Ganges: las márgenes del Rio Sagrado están colmadas de individuos que se desperezan, hacen gimnasia, meditan o se higienizan, sin que les importe un bledo el horrendo nivel de contaminación de sus oscuras aguas.
Según algunos informes, las aguas del Ganges contienen una concentración de colibacilos 5.000 veces superior al máximo valor admitido por la OMS para bañarse. Por supuesto que la contaminación no se limita a eso; en su largo recorrido por el subcontinente indio, el Ganges recoge también abundantísima contaminación industrial. Todo eso es tan preocupante que en la India ya se ha formado un movimiento encabezado por científicos y líderes espirituales llamado "Salve al Ganges " (Save the Ganga).
Por esto, si algún conocido vuelve de por esas tierras y le trae de regalo un frasquito con agua milagrosa del Ganges, por sobre todo ¡no se la vaya a tomar!

lunes, 28 de septiembre de 2009

Encrucijada

Encuentro de épocas, de clases sociales, de culturas, como se le quiera llamar, en el centro de Bangkok.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Riesgo innecesario

Estaba de visita en el monasterio Drepung, en las afueras de Lhasa, en el Tibet, cuando vi a este joven monje, junto al cabrito, aparentemente una mascota de los religiosos, que por ser budistas seguramente ignoran los riesgos de permitir la presencia de un macho cabrío cerca de los lugares de culto.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Diversidad

Esta fotografía la saqué anoche durante la marcha anual del "Orgullo Gay". Me dió la impresión de que este año había bastante más gente que el anterior, y no solamente activistas homosexuales, sino muchos heterosexuales que los acompañaron para apoyarlos en su reclamo de igualdad de derechos sociales. En una sociedad estúpidamente machista como la nuestra, los avances en ese sentido han sido lentos y aún falta recorrer bastante camino.
Gran parte de la resistencia proviene -¡cuándo no!- de sectores conservadores de la Iglesia. Después de todo -y lo digo con conocimiento de causa, ya que hice la escuela y el liceo en un colegio de curas- la Iglesia Católica históricamente no se ha caracterizado precisamente por estimular la tolerancia, en particular respecto a los que piensan de manera diferente.
Me alegra ver que las personas que han hecho opciones sexuales distintas, entre las cuales tengo buenos amigos, comienzan a sentirse un poco menos hostigados por la intransigencia gratuita de todos los que se creen dueños de la verdad.
Todos somos distintos, todos somos el mismo, unitas multiplex.

viernes, 25 de septiembre de 2009

¡A trabajar!

Así es la vida, amigos, mientras algunos se desloman trabajando, otros nada, permanentemente de jarana, y para peor, burlándose de los infelices que tienen que ganarse el mendrugo con el sudor de sus frentes. Esta imagen la saqué esta tarde, mientras me dirigía hacia el trabajo, dando un amplio rodeo por si surgía algún imprevisto que me diese un motivo razonable para poder faltar.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Abusivo

Ayer me entregaron mi primera cámara digital, hasta el momento solamente había utilizado las de la agencia, y esta tarde, como de costumbre, iba camino al desk empuñándola con decisión, al acecho de cualquier sorpresa, aunque un poquito más motivado que de costumbre.
Al pasar por la casa de Gobierno, en la Plaza Independencia, fui testigo de un hecho abusivo que me apresuré, como buen reportero, a registrar cuidadosamente.
Supongo, por sus facciones, la blancura de su tez y sus cuerpos bien modelados por el ejercicio, que se trataría de algo así como un grupo de turistas nórdicos, los que, debo consignarlo también, iban un poquito desprovistos de más de ropa, seguro que porque sentían calor en nuestro clima.
Llegué precisamente cuando un par de jóvenes locales desaprensivos y de pésimos modales procedían a ayudarlos a bajar de una vieja camioneta y al hacerlo manoseaban ignominiosamente a dos de las mujeres.
Podría haber terciado para detener el atropello, pero después de todo, eso era problema de ellos y uno de los integrantes masculinos del grupo exhibía (indecorosamente) bien formados bíceps y tríceps y bien podía reaccionar, si eso es lo que quería hacer. Por otra parte, el deber de todo buen periodista es informar, no de intervenir, y eso es lo que estoy haciendo ahora.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Días birmanos




U
n peluquero que atiende a su cliente en la calle en un barrio marginal a orillas del rio Irrawaddy me hace pensar en el mundo que Orwell describió en su libro Burmese Days. Justamente acabo de adquirir en un templo una copia de ese libro a un precio irrisorio, para luego descubrir que se trata de una copia pirata.

martes, 22 de septiembre de 2009

Objeto cercano

La tarde está calma en el desk de la agencia. El flujo incesante de noticias buenas, malas, trascendentes o banales parece haber cedido, no sabemos por cuánto tiempo. Mi compañero Pablo se olvida por un momento de sus pantallas y abre su libro, sumergiéndose en sus páginas con tal concentración que no nota mi presencia girando a su alrededor, cámara en mano, buscando el ángulo adecuado, a la caza de otra imagen para mi serie de lectores. Apenas si al oir el disparo del obturador levanta la vista por un instante y esboza una sonrisa, como para decirme que me pescó in fraganti, pero enseguida vuelve a clavar la vista en su página y me olvida.
Para los lectores que hemos crecido junto a los libros de papel, las páginas electrónicas no son más que brillantes espejismos. Hay que acercarse a las pantallas para leer, pero al libro uno lo atrae hacia sí, acaricia sus páginas, siente su peso en las manos.
Los libros convencionales ocupan espacio en los estantes, pesan demasiado en la maleta del viajero y cuestan más que los electrónicos, pero aún no ha llegado el día en que los Sony Readers, Kindles y demás sutilezas electrónicas los alejen para siempre de nosotros.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Aventuras en Hong Kong

Me paseo por el barrio de Kowloon (Nueve Dragones), frente a la parte insular de Hong Kong, el “Puerto Perfumado. Están construyendo aceleradamente más edificios y el rostro de la ciudad continúa cambiando. Ya he perdido las esperanzas de cruzarme con Rod Taylor, encarnando al periodista americano Glenn Evans, de la serie televisiva "Aventuras en Hong Kong" -que tanto me deleitara en mi adolescencia- empeñado en su eterno pugilato con los villanos de turno.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Finlandeses

Anoche vi la estupenda película del realizador finlandés Aki Kaurismaki, "Luces al atardecer", que comienza y termina bajo los acordes de sendos tangos del "Mago" Carlos Gardel, figura poco menos que legendaria y por siempre disputada por ambas orillas del Rio de la Plata. Poseedor del raro privilegio de haber nacido en dos lugares diferentes -en Tacuarembó, en Uruguay y en Toulouse, Francia- el "Mago", en el decir de muchos nostálgicos locales "cada vez canta mejor". Pero más que hacerme recordar a don Carlos, la película de Kaurismaki me hizo pensar que los uruguayos, a pesar de nuestros ancestros latinos, de pertenecer a un continente multicolor y a que nuestra actual campaña electoral por momentos alcanza tonos de sainete, somos en realidad los finlandeses del sur. No por la economía, faltaba más, sino por los componentes depresivos de nuestra personalidad social. Cuando mi colega de AFP Leila Macor publicó su libro con acertadas reflexiones de un humor muy sutil sobre los uruguayos y lo tituló "Lamentablemente estamos bien", dio en el clavo. El espíritu del tango vive y lucha en nosotros, y no es pose, somos así.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Certamen de belleza-2

Animados por mis manifestaciones de entusiasmo tras cubrir el certamen de belleza de Punta del Este (ver aquí), apenas una semana antes, mis jefes en la revista para la cual trabajaba me enviaron a cubrir otro, esta vez en el interior del país. En realidad el concurso no era sino un apéndice de otra fiesta más entretenida, la cacería de jabalíes que se lleva a cabo todos los años en la localidad de Aiguá. Esta actividad, muy popular en la zona -salvo entre los jabalíes, como es natural- tiene la particularidad de que a las pobres bestias -que no le hicieron mal a nadie, puesto que son herbívoras- las persiguen, acorralan y asesinan alegremente utilizando perros y cuchillos, ya que las armas de fuego están prohibidas, o al menos, mal vistas.
Es en el marco del festival se lleva a cabo precisamente el certamen para elegir a la "reina de la Fiesta del Jabalí" entre las bellezas locales.
Como corresponde a una celebración donde lo central es matar cerdos salvajes a puñaladas con la ayuda de un número variable de perros enardecidos, el pretendido refinamiento de otros concursos similares brillaba totalmente por su ausencia y todo era muy espontáneo, muy natural y muy naif. En fin, que daban ganas de ponerse a llorar y salir corriendo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

La Ciudad

Miro la imagen de ese joven, sentado solo en medio de la multitud (seguramente estaba esperando el autobús) en una gran ciudad de un país rico en historia, pero pobre en recursos económicos, y me quedo pensando si el lamento de Kavafis, el poeta alejandrino, lamento por su propia vida, pero que para otros bien podría ser un amargo vaticinio, no será lo que le tiene reservado el futuro:
"No hallarás otras tierras, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Rondarás las mismas
calles. Envejecerás en los mismos barrios;
en esas mismas casas tu cabello se tornará gris".

jueves, 17 de septiembre de 2009

La ventana


Un solitario rayo del sol del atardecer ha logrado atravesar la muralla de edificios del centro de la ciudad y por un instante señala una ventana alejada, allá a lo alto, rescatándola de la oscuridad invasora. Sus vidrios, recubiertos de polvo y del hollín de los vehículos, resplandecen brevemente bajo un techo de aspecto tan ruinoso como el propio edificio que los alberga, coronado sin gloria por el esqueleto de un cartel que ya hace mucho que no es luminoso, pero que en su momento publicitó algún producto hace tiempo olvidado en un alfabeto en progresivo desuso.
Porque la ventana no está en cualquier ciudad, sino en El Cairo, capital de un país fascinante, y es atractivo especular con las cosas que esos cristales, constantemente velados por fina arena fugitiva del desierto, habrán podido presenciar.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

AVISO A LOS NAVEGANTES

Se avisa a los cibernautas que vayan a estar en o pasen por Montevideo en las próximas semanas, que a partir del viernes 18 de setiembre estaré exponiendo algunas fotografías (19 en total) de mi serie sobre el tropero uruguayo en el Museo Nacional de Artes Visuales en el Parque Rodó.
Para mí esta exposición es doblemente gratificante, por el prestigio de la institución que me acoge, por un lado y, last, but not least, porque no se trata de una exposición póstuma, como ocurre con frecuencia en las exhibiciones en los museos.
Por más informaciones, puede visitar el sitio del MNAV, cliqueando aqui.

Inútiles alas

Los chinos son muy aficionados a tener jaulas con pajaritos, como la que se ve en la foto, tomada en el parque público de Nankin.
A mí siempre me desagradó esa costumbre. Los hombres siempre hemos soñado con poder volar, como Icaro pero sin el desenlace triste de su historia, naturalmente. Por eso me parece incomprensible y cruel que encerremos entre barrotes a esos pequeños animales que sí pueden hacerlo, como si quisiésemos vengarnos porque ellos, cuando atraviesan el cielo, nos ven a nosotros como simples motas de polvo diseminadas por el paisaje.
El escritor estadounidense Paul Theroux, que alberga sentimientos parecidos al respecto, relata en uno de sus libros de viaje los contratiempos que le causaba con los vendedores locales su manifiesta reacción de desagrado al ver las numerosas jaulas con todo tipo de pájaros, en venta en los mercados de las ciudades chinas.

martes, 15 de septiembre de 2009

Periodistas

Cada día los periodistas generamos un volumen de información que nadie podría asimilar en su totalidad. Alimentamos el mercado informativo con algunas noticias importantes, con muchas otras no tan relevantes y finalmente con algunas -demasiadas, quizás- absolutamente banales y prescindibles, pero que igualmente tienen sus consumidores. Son las reglas del juego: se vende lo que se publica y se publica lo que se vende, de eso vivimos y nadie se llama a engaño al respecto. El truco -lo mismo para los periodistas que para los receptores de nuestros productos- consiste en lograr separar lo importante de lo que no lo es, como en casi todos los órdenes de la vida.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Mundos aparte

El bostezo de la mujer me parece que es todo un símbolo y no solamente un signo de somnolencia. Parecería expresar el profundo tedio que le provoca el universo masculino, lleno de rituales que le son ajenos, rituales inútiles, como el de perder el tiempo con un juego idiota en horario de trabajo, en lugar de salir a buscar clientes, todos ellos eran vendedores en una especie de mercado de las pulgas ateniense.
Es una imagen que pertenece a mi serie sobre "jugadores" y que me gusta mucho.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Pausa

En 1978 la compañía brasileña de buzos para la cual trabajaba me envió a Paris a hacer un curso de especialización en la Facultad de Medicina por tres meses. Las clases me ocupaban solamente dos o tres mañanas en la semana, el resto del tiempo podía dedicarme a lo que quisiese. Durante ese tiempo recorrí la ciudad a mi antojo, cámara en mano.
En uno de esos vagabundeos me encontré al señor de la foto, que había interrumpido su faena y al parecer preso de un trance hipnótico, miraba los carteles de propaganda de una farmacia con insistencia.
Me extraño un poco, en especial con referencia a uno de ellos, porque son cosas que suelen venir en pares, como las orejas o las ruedas de las bicicletas. Quizás era precisamente eso lo que mantenía inmóvil, como preso en una telaraña, al pobre barrendero, o puede que fuese que era tonto, simplemente.
Luego quedé con una duda: si a las interrupciones en el trabajo para tomarse un café se les llama "pausa-café" (coffee-break), a la pausa que se tomó ese buen hombre ¿cómo se la debería llamar?

sábado, 12 de septiembre de 2009

Tai chi


Recorro por la mañana temprano el extenso parque público de Nankin o "Nan Jing", la "Capital del Sur". Es hermoso y limpio, como todos los parques de China que he visitado. En mi recorrido me cruzo con hombres y mujeres de toda edad entregados al arte del tai chi chuan, un híbrido de gimnasia con arte marcial, muy popular incluso en Occidente.
Con lentos movimientos, sus practicantes se van transformando sucesivamente en pájaros, felinos y serpientes, respirando con calma y animando el paisaje con su danza ritual.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Bajo protesta

¡Basta de bandas de música, estoy harto! Esos señores se instalan en cualquier lugar que se les antoje a bombardearnos con esa música de viejos, nos guste o no a los más jóvenes.
Yo estaba aquí, tranquilo, escuchando a mi conjunto preferido y ahora tengo que soportar este estruendo. Pero no me voy nada, no, me quedo, subo el volumen al máximo aunque me comience a vibrar algo en el interior del cráneo, no importa y les demuestro así mi rechazo, ¡malditos!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Fiesta insular

Las islas más importantes del archipiélago de Chiloé, en el sur de Chile, celebran sus respectivas fiestas patronales en diferentes fechas. Consideraciones religiosas a un lado, esos días son ocasiones en las que sus habitantes aprovechan para visitarse mutuamente llevando consigo sus imágenes religiosas. En esa región apartada los inviernos son largos y penosos y las comunidades quedan frecuentemente aisladas durante semanas a causa del mal tiempo. Toda oportunidad de evadirse de la rutina y festejar algo, lo que sea, es bienvenida.
Las personas de la fotografía eran los habitantes de una isla "hermana" que desembarcaban en la isla Caguach con sus músicos a la cabeza, para acompañar a sus vecinos durante la celebración de la fiesta de su santo, el Jesús Nazareno de Caguach. Aunque era verano, lloviznaba y hacía frío, lo que no llegaba a empañar el entusiasmo de los peregrinos, acostumbrados como están por esa parte del mundo a las inclemencias del clima.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Virgen del desierto

En medio del desértico norte de Chile y a unos 40 ó 50 kilómetros del puerto de Iquique, hay un pueblo fantasma, o casi, conocido como La Tirana.
Habitado a lo largo del año por apenas un centenar de personas, cada mes de julio, durante la fiesta patronal de la Virgen del Carmen de la Tirana, puede llegar a recibir a más de 100.000 viajeros.
Los visitantes, que se instalan en casas vacías o en grandes campamentos, pertenecen a los llamados "bailes", grupos de asociaciones de fieles de la región que acuden a cumplir sus promesas hechas durante el año a la Virgen.
Cada grupo va ataviado de forma diferente: hay indios Pieles Rojas, gitanos, hasta diablos, que acompañados por sus respectivas bandas de música, aguardan pacientemente su turno para bailar ritualmente dentro del templo.
El resto del tiempo todo el mundo trata de pasarla bien, durante esa tan esperada romería anual, una suerte de gran kermesse que dura unos diez o quince días.

martes, 8 de septiembre de 2009

Mineros

El famoso "carnaval minero de Oruro", en Bolivia, muy publicitado, hace tiempo que dejó de ser un festejo puramente minero, ya que sus comparsas están integradas frecuentemente por gente que no es del lugar. En cambio el más humilde que se lleva a cabo en la histórica ciudad de Potosí, es mucho más auténtico, o al menos lo era cuando yo lo fotografié, en 1989.
Se celebra un par de semanas antes que el carnaval normal y es realmente espectacular. Desde muy temprano por la mañana los mineros de las minas del estado y de las diferentes cooperativas que se ocupan de horadar esa suerte de queso Gruyère de piedra que es el Cerro Rico, se reúen junto a sus familiares en sus respectivos lugares de trabajo, ataviados con ropas relucientes, que deben alquilar, pues muchas veces son demasiado pobres para poder adquirirlas. Tras una serie de rituales y copiosas libaciones con pisco que duran horas, los diferentes grupos, precedidos por sus respectivas bandas de músicos e imágenes religiosas, comienzan a descender el cerro, como serpientes multicolores reptando a lo largo del árido paisaje. Para animar un poco más la fiesta, algunos van arrojando por el camino "petardos", eufemismo que designa a trozos de cartuchos de dinamita, una herramienta de uso diario del minero, que además de estruendosos, hacen volar pedruscos en todas direcciones, lo que ofrece un toque de emoción suplementario.
Los músicos de la foto estaban calentando el pico por la mañana -ese día lloviznaba y estaba fresco- antes de comenzar el descenso desde el socavón. A media tarde, cuando el cortejo se iba aproximando a su destino, la Plaza del Minero en la ciudad, casi todo el mundo andaba escorado a causa de las libaciones, incluyendo a los visitantes como yo, vencidos por el fuerte pisco bebido en ayunas y potenciado por la altitud, pues Potosí está a 4.000 metros de altitud y las minas unos 200 ó 300 metros más arriba.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Mariachis

En México las bandas de mariachis, al contrario de lo que muchos turistas despistados piensan al llegar al país, no se dedican a perseguirlos a ellos disfrazados, precisamente, de mariachis, para sacarles plata. Son una institución nacional, músicos populares que se alquilan para animar veladas, reuniones, lo que sea. Están por todas partes, en particular en los sitios adonde la gente se junta para festejar cualquier cosa, hasta el hecho mismo de poder estar vivo y poder festejar cualquier cosa, etc., etc.
Algunos son bastante buenos, al menos mientras se mantienen sobrios, porque a veces, durante las reuniones prolongadas, acompañan a los festejantes en su tránsito alcohólico y terminan la velada poco menos que berreando agonizantes. Pero nadie se da cuenta, claro, a esa altura de los acontecimientos todo el mundo ya está bastante alegre y los perdonan.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Carnaval altiplánico

La primera vez que fui a Bolivia, atravesé la frontera desde Argentina y llegué a Villazón, del otro lado del puente, en pleno carnaval. Tras dejar mi bolso en el hotel, me fui corriendo al club social y deportivo local, adonde en ese momento -era la media tarde del martes- parecía concentrarse toda la acción de ese pequeño poblado fronterizo.
Los músicos del baile acababan de iniciar un breve descanso, al parecer tocaban sin parar desde la noche anterior, al menos y a esa altura ofrecían un aspecto deplorable, el alcohol parecía haberles ganado la partida hacía rato.
Sin embargo, un poco más tarde, volvieron a animar la concurrencia, tan entonada como ellos, con sus alegres sones y todo volvió a empezar.
No eran grandes artistas, naturalmente, apenas humildes músicos de pueblo y las generosas libaciones no los ayudaban demasiado a afinar, pero nada de eso le importaba mucho al selecto público, ni a mi, si vamos al caso. Siempre me gustó escuchar a los músicos de las bandas populares y acepto sin inconvenientes que por momentos suenen como gatos en celo, quizás porque lo que me gusta más es fotografiarlos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Ruido de fondo

Sentarse a escuchar a una orquesta sinfónica en medio del bullicio urbano no es lo mismo que hacerlo en una sala adecuada, por cierto, aunque siempre es relajante, pese a que el ruido de los motores de los autobuses por momentos impida oír a los violines. Esta representación se llevó a cabo en plena tarde frente a la Biblioteca Nacional, un lugar de mucho tránsito y el público estaba instalado a pocos pasos de la calle. La acústica del lugar no era muy buena que digamos, pero a mí no me importaba porque eso en la foto no se nota.

viernes, 4 de septiembre de 2009

No muy convencido

Hacía pocos meses que los militares hab¡an dado el golpe de Estado en Uruguay y probablemente pensaron que ser¡a una buena idea comenzar a mejorar de a poco su ya bastante deteriorada imagen pública. Un d¡a apareció una banda militar tocando en la Plaza del Entrevero, hecho insólito que desconcertó a no pocos, ya que a las bandas militares, la gente en este pa¡s sol¡a verlas exclusivamente durante los desfiles.
Como de todos modos el horno no estaba para bollos, al escuchar las estridencias marciales de la tropa, el público que estaba por el lugar se encerró en un prudente mutismo, pero la expresión del señor de la izquierda para m¡ lo decía todo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Pérdidas

El anciano era un asiduo cliente del viejo café Sorocabana, en la plaza Libertad. En otra ocasión conversamos brevemente. Yo estaba charlando en una mesa vecina con un amigo acuarelista que había estado dibujándo unos caballos en una servilleta de papel, y cuando éste se retiró, el hombre me dirigió la palabra.
Me preguntó si me gustaban los caballos y cuando le respondí afirmativamente me dijo que a él también, me contó que era ruso y que en su juventud había sido oficial de la caballería zarista. Esto último explicaba su aire aristocrático, pensé.
No hablamos mucho más, yo no quería importunarlo. Fue un error.
A lo largo de los años, en contadas ocasiones me he cruzado con personas que parecían pertenecer a otra época, que tenían historias probablemente apasionantes que nunca escuché porque no me tomé el tiempo para hacerlo o no hice las preguntas adecuadas.
Cada individuo al morir se lleva consigo para siempre un mundo de recuerdos, muchas veces únicos. Como el androide de la película "Blade Runner", de Ridley Scott, basada en una novela de Philip K.Dick, que cuando se siente morir, no se lamenta de dejar la vida, sino más bien de que los recuerdos de las cosas increíbles que vivió se perderán para siempre, como se perderán sus lágrimas bajo la lluvia.
Una buena razón para continuar fotografiando.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Argonauta

Los fotógrafos -o al menos algunos fotógrafos- solemos recorrer periódicamente nuestros archivos para encontrar similitudes, tendencias o para volver a ver las imágenes con otros ojos y quizás redescubrirlas.
En 1986, mientras trabajaba a bordo de un barco noruego, el Flexservice I, en aguas brasileñas, con una pequeña cámara que llevaba conmigo para no sentirme desnudo, registré el anodino paisaje que se ofrecía a mis ojos mientras descansaba en cubierta al finalizar mis doce horas de guardia diarias.
Doce años después, mientras navegaba como carga ociosa en un confortable crucero por el Nilo, aprovechando la coyuntura ofrecida por la casi total ausencia de turistas extranjeros ocurrida tras el terrible atentado de Luxor, que tornaba accesible a mi modesto presupuesto ese recorrido en un hotel flotante de cinco estrellas, tomé una foto similar.
Otro barco, otro paisaje, diferente situación, los pies de la misma persona, pero una persona diferente, que hacía otras cosas, quería otras cosas, lo único constante es el cambio.

martes, 1 de septiembre de 2009

Paradigmas 2

Una de las cosas buenas de trabajar en periodismo es que ocasionalmente uno puede ser testigo de momentos históricos. El día que fui a cubrir para AFP el Plan Ceibal a la pequeña localidad de Villa Cardal, en 2007, fue en cierto modo, uno de ellos.
El Plan Ceibal, que consiste en entregarle gratuitamente a cada alumno de las escuelas públicas del país un pequeño notebook para que lo utilice fundamentalmente como herramienta de aprendizaje, comenzó a probarse precisamente allí. Hoy los niños de todas las escuelas públicas uruguayas participan del proyecto, que ya se está extendiendo a los liceos.
El cambio de paradigma educacional que significa llevar la tecnología informática e internet a todos los rincones del país sin distinción de niveles socioeconómicos, ya que los alumnos se llevan las computadoras a sus casas y la comparten con sus familias, comenzará a notarse en su real dimensión dentro de algunos años, aunque hoy ya es un éxito.
Hace algún tiempo, las autoridades de Singapur, pequeña ciudad estado de cuatro millones de habitantes y apenas 600 km cuadrados de superficie, decidió que por su escasa superficie, lo más conveniente sería desarrollar la capacidad intelectual de sus ciudadanos, ya que el saber no ocupa lugar. Hoy Singapur vive de su puerto, el más activo del mundo, y de la alta tecnología.
Quizás algún día el Uruguay, gracias a proyectos como el plan Ceibal, llegue a hacer algo parecido.