jueves, 9 de abril de 2020

Un viaje a la India-10

Jodhpur-2

Salgo a recorrer la parte antigua de la ciudad, que es muy interesante y donde el acoso por parte de los vendedores de quién sabe que cosas es poco, al menos hasta el mediodía.  Veo en una calle lo que parece ser un corte de pelo con varios curiosos alrededor. Me hacen señas para que me aproxime. Por lo poco que entiendo --nadie de entre los presentes habla inglés-- parece ser un extraño ritual relacionado con el Diwali: un hombre tiene el rostro embadurnado con una pasta blanca sobre la cual un personaje que me presentan como el Dr. Magraj Groliyavan le va colocando gasas o algodón y poco después  se las va arrancando. Salen junto con la epidermis del sujeto, que como tiene la tez oscura queda con unas enormes manchas rosadas como las que dejan las quemaduras o como si sufriese de vitiligo. No entiendo para qué es que lo hacen. (Más tarde lo consulto al respecto a un funcionario de oficina de informaciones turisticas, pero no me lo sabe explicar). Compro pasaje de ómnibus para Jaisalmer para el día siguiente, aunque no sin cierta reticencia al ver el reducido tamaño de los vehículos. Al verme dudar, los vendedores de pasajes me aseguran que el que me toca es de los grandes, pero no les creo mucho.

Por la mañana temprano hay poco movimiento


En un templo jainista (1)

Pensar que uno  se preocupa de cerrar bien la puerta cuando va al baño de un bar

Podrá no tener nada para vender, pero al menos puede pasarr el rato entretenida leyendo





miércoles, 8 de abril de 2020

Un viaje a la India-9


Jodhpur-1

Al mediodía, al abordar el autobús "con aire acondicionado" (Air con? Of course, Sir!) para Jodhpur, descubro que no es más que es un cascajo viejo con los asientos desvencijados y unos pocos ventiladores que aún funcionan. Es un trayecto largo y con las habituales maniobras súbitas del conductor para evitar in extremis algún desastre, que bien puede ser atropellar una de las tantas vacas sagradas que se echan en medio de la ruta. Esta vez algo ha salido mal, porque veo una muerta en el medio de la carretera, medio destripada, me imagino que el desdichado conductor que la envió al más allá, en su otra vida se va a reencarnar en gusano, o algo peor, pésimo karma.
Llegamos de noche, en medio de las luces y los fuegos artificiales para celebrar el último día del Diwali.  El hotel, que queda dentro de las murallas de la ciudad,  es bastante bueno, los dueños son amables y tiene una terraza con una vista magnífica de la ciudad y donde ceno una comida absolutamente insípida. Por la mañana, tras desayunar té y tostadas con manteca y mermelada en la terraza, salgo a recorrer la parte antigua de la ciudad, adonde ya hay bastante movimiento pese a ser temprano.

Té con tostadas para el desayuno a la europea, aunque la vajilla no es demasiado clásica

Desde temprano hay mucha actividad comercial en la parte antigua

¿Ya dije que las calles eran un tanto caóticas?

La hora del desayuno




lunes, 6 de abril de 2020

Un viaje a la India-8


Udaipur-3

Paso toda la jornada recorriendo la parte más vieja de la ciudad, a orillas del lago. Las calles más transitadas tienen el caótico tráfico que parece ser la norma en las ciudades indias, de acuerdo a los pocos botones de muestra que tengo hasta ahora. Presencio como una motoneta atropella a un niño de unos siete u ocho años, que al intentar levantarse se  queja de la rodilla. Acuden uno o dos adultos, pero naturalmente no saben qué hacer. Entonces recuerdo que alguna vez, hace ya bastante tiempo, fui médico, asi que me aproximo y lo examino, pero afortunadamente no parece ser algo serio. Cuando les digo a los que me rodean que le expliquen que no parece haber sido más que el susto, el motonetista se manda mudar rápidamente, con aire de estar más molesto por el contratiempo que preocupado por su atropellado. 
  


Al atardecer los ghats se llenan de mujeres con ropas de colores vivos y aspecto de recién estrenadas que encienden pequeñas lamparitas de aceite encendidas en platitos de barro cocido que van depositando en las aguas del lago para festejar el Diwali. Las pequeñas candilejas flotando sobre el lago y  los templos apenas iluminados por la tenue luz amarillenta de la puesta del sol, crean un escenario irreal. Y en medio de todos, las omnipresentes vacas, echadas pacíficamente o molestando, orinando o defecando sobre las losas de los ghats, también cubiertas de lamparas de aceite encendias o ya apagadas y pisoteadas, suciedad toda sobre la que caminan descalzos algunos fieles, un poco más atrás los templos iluminados por velas y desde los que surgen cánticos religiosos y el tañido de campanas o gongs, todo eso conforma un  espectáculo inolvidable. 



Observando desde la terraza de mi hotel todo este esplendor, tan hermoso desde lejos, cuando no se alcanza a ver la suciedad  y la miseria que lo rodea, me pregunto si a veces la belleza no está en razón inversa a la distancia desde la cual se la mira, como las favelas de Rio, coloridas como acuarelas desde lejos y horrendas de cerca. 
Un buen recuerdo de mi última noche en Udaipur, mañana de mañana continúo el viaje hacia Jodhpur.

sábado, 4 de abril de 2020

Un viaje a la India-7


Udaipur-2



Voy al templo hinduista de Jagdish, al que se accede por una escalinata muy empinada bordeada de sadhus (1) de aspecto muy digno que no parecen fijarse en los fieles que suben o bajan los escalones a su lado. Pero de pronto se me acerca uno de ellos, de taparrabos naranja, luenga barba blanca y la cara pintarrajeada. Supongo que pide limosna y le doy unas monedas y me alejo, pero a los pocos minutos me aborda nuevamente y me extiende una moneda de dos francos suizos. Pienso que quizás alguien me la haya a mí por error y yo a él  y esbozo una excusa, pero un fiel me ayuda con la traducción y me explica que dice que el santón me ofrece cambiármela por 30 rupias, bastante menos del precio, en realidad.  Por un momento me lo imagino entrando a un banco o a una casa de cambio.
En mi recorrida por el barrio paso frente a un hotel con algunos carteles en sus paredes que informan que está "Recomendado por  (la guía) Lonely Planet" y que "Proyectamos Octopussy todos los días a las 7 p.m.


Las escalinatas del templo de Jagdish

Las calles están muy sucias. La gente tira la basura desde las casas, a veces sin fijarse en los que pasan, luego vienen unas mujeres, a veces algún hombre, con una escobita de mano y las van barriendo en cuclillas, levantando polvo para todos lados. Es triste de ver desperdicios por todas partes, a veces sirviendo de alimento para las veneradas vacas, que a su vez lo agradecen regando generosamente el entorno con su boñiga, que resulta dificil no pisar en algún momento de descuido. 



Espero que el hombre no lleve a la pequeña a ofrendársela a los tigres

Aquí, como en el resto del país,  las sagradas vacas hacen lo que quieren

Estas simpáticas señoras realizaban pequeños adornos para celebrar el Diwali con bosta de vaca.


jueves, 2 de abril de 2020

Un viaje a la India-6


Udaipur-1
El viaje es largo y fatigoso, diez horas para recorrer 300 km, incluyendo las dos en que estuvimos detenidos en medio de una triple fila de varios kilómetros de largo de autobuses y camiones a causa de un problema vial. Pero al menos hacemos varias paradas en el trayecto que me permiten nestirar un poco las piernas. Arribamos a nuestro destino a las siete de la mañana y, oh maravilla, llego al hotel sin contratiempos.

Cerca del lago hay numerosos hoteles y albergues.

Situada al borde del lago Pichola, Udaipur me impresiona de inmediato como una ciudad pequeña y encantadora, especialmente esa hora temprana cuando la luz amarillenta del sol aún cercano al horizonte se refleja en las construcciones que bordean el lago y le confieren un aire pictórico. Tras darme un baño rápido y cambiarme de ropa salgo a recorrer los ghats (1) vecinos en algunos de los cuales mujeres lavan ropa y en otros hay hombres bañándose o haciendo sus abluciones matinales.

Vista del lago temprano por la mañana

Uno de los ghats adonde se bañan.

Me alejo del lago y recorro callejuelas muy agradables, pero de inmediato comienzo a sufrir el acoso de enjambres de símiles de los mal recordados vendedores de artesanias marroquies, de alfombras turcos y de papiros egipcios, reencarnados aquí como choferes de rickshaws y jovenes "artistas" que insisten, hasta volverse realmente pesados, en que vea (y adquiera) sus pinturas en miniatura, la especialidad local.  Por lo general son simpáticos y charlo con ellos más de lo prudencial, porque cuando pasan a tornarse fastidiosos no tengo más remedio que despedirme de ellos y marcharme presuroso.

Este templete estaba rodeado de energía...eléctrica

Una calle relativamente tranquila

En las calles principales la agitación y el caos en el tránsito son los habituales



martes, 31 de marzo de 2020

Un viaje a la India-5

Ahmedabad

Salgo temprano para la estación de ferrocarril a tomar el tren para Ahmedabad y tras lidiar con el taxista y el cargador de equipajes por lo que se tornará habitual en el viaje: dinero. Dan un precio por el servicio que sea y al terminar exigen otro mucho más elevado, pero finalmente consigo embarcar. Dentro del tren ocurre algo que va a ser la norma en la India, una vez que uno se sube a un vagón para iniciar un viaje parecería que cae bajo la protección de alguna deidad y todo pasa a funcionar como en un país normal. El vagón, de primera clase, es antiguo, espacioso y confortable y el aire acondicionado funciona. Durante la mayor parte de las siete horas que se toma el ferrocarril para cubrir los 460 km que hay entre Mumbai y Ahmedabad, disfruto de un paisaje distino: campos cultivados o no, siendo recorridos o trabajados por campesinos vestidos con ropas que recuerdan a las usadas en las películas ambientadas en la India en el siglo pasado. Rompiendo el hechizo, o quizás creando otro, en cierto momento y a la distancia percibo las torres de refrigeración de una central nuclear.
Llegamos a la una y media de la tarde a Ahmedabad, que de inmediato se presenta como una ciudad grande, sucia y agitada y muy contaminada. Tomo un rickshaw para que me lleve a la estación de autobuses para Udaipur.  Entonces comienza un recorrido alucinante, con mi chofer conduciendo como un demente en medio de un trafico infernal, donde todo el mundo se cruza delante de los demás por todas partes, evitando por centìmetros colisiones potencialmenteserias, pues hasta los motonetistas prepotean a autobuses y camiones. Consigo pasaje para Udaipur recién para las nueve de la noche, comienza la festividad del Diwali (1) y mucha gente viaja por estas fechas. Tras dejar el bolso en un hotel salgo a recorrer la ciudad a pie y me enfrento de nuevo al tráfico, que es tan intenso y desorganizado que por momentos siento la tentación de llamar a un rickshaw únicamente para que me ayude a cruzar la calle. Algunas de las callejas laterales que recorro son muy interesantes. Antes de partir debo discutir el precio de sus servicios con mi chofer, que no por amable y servicial es menos tramposo, pero lo arreglamos amigablemente y por fin embarco en la tercera etapa de mi viaje, esta vez en autobús.

El caos en el tráfico es el mismo que veré en otras ciudades de la India.

Echando una pestañita ajeno al bullicio.

Simpáticos niños charlando con el extranjero para practicar su inglés.

Trabajando prácticamente en la calle, algo habitual en el país.


domingo, 29 de marzo de 2020

Un viaje a la India-4


Mumbai 3

Temprano por la mañama tomo un taxi y voy hasta el templo hindú de Mahalakshmi, en el noroeste de la ciudad. No dejan entrar con cámaras, sospecho que por motivos de seguridad, hindúes y musulmanes no se llevan bien desde la partición, en 1947  (1), asi que me voy. En la cercana mezquita de Ali, en cambio, no me hacen problemas, pero tengo que moverme en medio de un enjambre de mendigos. 
Ya es suficiente de Mumbai por el momento, así que compro un pasaje de tren hacia Ahmedabad y de alli continuar subiendo hacia el norte, quiero  conocer el legendario Rajastán que tanto fascinó a  Kipling.





La entrada al templo de Mahalakshmí, no pasé de allí.















                                                    Allá al fondo, rodeada por el mar, la mezquita de Ali.

Los dueños de un restaurante descansando antes de abrir al público.


sábado, 28 de marzo de 2020

Un viaje a la India-3


Mumbai 2

Salgo a caminar por la ciudad. Hay mucha gente por todas partes: trabajando, caminando, comiendo, durmiendo. Gente amable, algunos me llaman la atención para ofrecerme algo, pero no siempre, a veces únicamente me quieren saludar. Hace mucho calor. En el hotel me han dado la dirección de un restaurante vegetariano que no queda muy lejos. Resulta bastante bueno y la comida menos picante de lo que esperaba, pero de todos modos salgo con un poco de ardor en el estómago y bastante sed, aún no estoy acostumbrado. Es fácil extraviarse y tengo que tomar un taxi para retornar al hotel y durante el trayecto el conductor tiene que detenerse a preguntar el camino en dos o tres oportunidades. Algo a lo que me cuesta acostumbrarme es a comer con la mano algunas comidas y compruebo que la gente no se lava las manos antres de comer. En otro restaurante un cliente se sienta en mi pesa y pide un plato de birjani (guiso de arroz). No se las lava y al rato tiene salsa que le  chorrea hasta la muñeca derecha, que es la única mano que utilizan para comer, claro, con la izquierda se lavan el trasero después de defecar, no usan papel higiénico. Paso frente a un inmenso cartel de propaganda de la Fuerza Aérea India para atraer aspirantes. Muestra un moderno cazabombardero Mig-29 e insta a postularse para la Lethal Strike Wing (Escuadrilla de Ataque Letal). Deberían decirlo más claro: "Únase a unestra mortífera Fuerza Aérea y mate pakistaníes",  En un par de oportunidades se arriman personajes que con aire misterioso y bajando la voz me ofrecen...azafrán. Creo haber entendido mal, pero luego veo que efectivamente se trata del condimento, no entiendo nada, ¿estará prohibida su venta?
Cerca del hotel hay una famosa feria callejera. Es como las nuestras, se venden legumbres y objetos de uso cotidianao, pero hay mucha más gente. A nadie le importa que me pasee por ahí con mis cámaras, es más, algunos se ofrecen a posar para la foto. 





            

jueves, 26 de marzo de 2020

Un viaje a la India-2

Mumbai 1

El avión aterriza en Mumbai (la antigua Bombay) (1) cerca de la medianoche y hay poco movimiento y los trámites de migraciones y aduana son rápidos y eficientes. El aeropuerto es grande y moderno, pero no tanto como el de Kuala Lumpur. No bien pongo un pie en la calle me asalta un intenso olor a orina humana. Bienvenido a Mumbai, sahib.
Tras discutir con dos o tres taxistas el precio del viaje hasta el antiguo barrio de Colaba, adonde queda el hotel que elegí tras estudiar la guía, subo al destartalado Ambassador de mi elección que me lleva hasta mi destino a través de calles y avenidas caóticas, a pesar de la hora y que, quizás gracias a la por momentos feérica iluminacion nocturna, probablemente potenciada por la falta de sueño, me resulta una suerte de recorrido onírico muy disfrutable,  uno de los mejores viajes en taxi que recuerdo, incluso tomando en consideración el hecho de que atravesamos muchos barrios de aspecto paupérrimo.
A la mañana siguiente salgo temprano a recorrer la ciudad, que es fascinante, con su mezcla de estilos arquitectónicos y la intensa vida, humana y animal, que veo por sus calles.


En el centro de Mumbai se ve de todo un poco, arquitectura majestuosa de la época del Raj (2), edificios en ruinas o siendo demolidos para reemplazarlos por otros modernos, vacas, cabras,,, 



...y por supuesto, imágenes de dioses. El panteón de los dioses hindúes cuenta con más de 2.000 miembros y continúan surgiendo nuevos afiliados. Y por supuesto, la gente que lava su ropa y la cuelga a secar en la calle, en pleno centro de la ciudad.

miércoles, 25 de marzo de 2020

AVISO A LOS NAVEGANTES

La situación por demás conocida nos obliga a permanecer todo lo posible (o permanentemente para algunos) en casa. Tenemos más tiempo libre. Para colaborar con el bien común ayudando a mis compañeros enclaustrados poco menos que como monjes de clausuraa sobrellevar mejor el encierro, he decidido comenzar a publicar algunos de mis viajes de forma más completa. Tengo muchas más imágenes que las que he podido mostrar y las anotaciones en mi cuaderno de bitácora pueden ayudar a hacerse una composición de los lugares más completa.
Voy a comenzar con el primero de mis viajes a la India (hice tres en total, de una duración de seis semanas cada uno) en 2002, incluyendo una breve, pero muy recordada estancia en Nepal. A por él, pues.




UN VIAJE A LA INDIA-1

El vuelo hasta Malaysia, la primera etapa, es agotador, veintitantas horas con apenas un par de escalas breves en Sudáfrica. Afortunadamente me corresponde una parada de varias horas en Kuala Lumpur antes del tramo final hasta Mumbai y la compañía me instala en un hotel de cuatro estrellas situado cerca del aeropuerto de Kuala Lumpur, que en realidad queda a 80 km de la capital, próximo una de esas pequeñas poblaciones que construyen los malayos en medio de la nada y aparecen de improviso como hongos después de las lluvias, prontos para habitar y completamente vacíos, con carteles de For Rent y To Let por todas partes. 
Es agradable, inmaculado, la comida buena y en la confortable habitación que me asignan me doy un baño reparador y dormito algunas horas. Malaysia es uno de mis países favoritos, está entre los más seguros de Asia y los malayos son gente competente y confiable. Como son en su mayoría musulmanes, cada vez que escucho a alguien mal informado hablar mal de los musulmanes en general, como si los cristianos o los budistas fuesen iguales en todas partes, me apresuro a expresar, a veces con cierta involuntaria vehemencia, mi opinión discorde. 
Pero por supuesto, nada es perfecto, por ejemplo leo en él Sun de Kuala Lumpur una noticia que informa que "un joven de 20 años está acusado de haber practicado el sexo oral con una joven de 17. Dice que de probarse el "delito" podria ser condenado a una pena de hasta 20 años de prisión y latigazos". El articulo no menciona para nada qué le ocurriría a la muchacha.
Horas más tarde me pasan a buscar para tomar el vuelo a la India, que queda hacia atrás, pero no me molesta para nada regresar un poco, valió la pena el descanso.

martes, 24 de marzo de 2020

Ampliación de memoria

La ventaja de poseer un archivo enjundioso es que en algunos aspectos funciona como una memoria accesoria que puede abarcar mucho tiempo. En el caso de los fotógrafos, además, no solamente documenta hechos o situaciones determinada, sino que también deja un registro de lo que pensaba o sentía en ese momento y eso también es transmisible, si la imagen fue bien lograda, a otras personas.

lunes, 23 de marzo de 2020

Fijaciones


No es algo que me quite el sueño, realmente, pero reconozco que algunos temas me acompañan desde que comencé a preocuparme "en serio" por la fotografía. Esta imagen, por ejemplo, la tomé en 1970 en lo que era la Sociedad de Artes Plásticas, o algo así, que estaba adonde hoy está el ala derecha del Solís. Acababa de descubrir la obra de Cartier-Bresson y estaba obsesionado con la composición, pero también me interesaba el tema de la vejez y la muerte, aunque tenía apenas 22 años. Me pareció que la figura de la viejita de negro y con su pañoleta bajando la escalera de algún modo remitía al tema de la muerte,  pero de todos modos no tuve mucho tiempo para pensarlo, fue cuestión de segundos, el tiempo está presente en todo lo que hacemos.

sábado, 21 de marzo de 2020

Instrucciones de uso

Encuentro, apoyado contra una columna, un VBE (vehículo birrodado estándar) y me pregunto si será para uso público, porque no es naranja, como los otros. En la pared detrás de este parecería haber instrucciones para utilizarlo, o quizás sean advertencias, no sé, no puedo saberlo a causa de mi repentina dislexia.

viernes, 20 de marzo de 2020

Cada vez peor


Esto empeora. En las paredes del viejo edificio de la Universidad, del lado del callejón que queda justamente enfrente nada menos que a la Biblioteca Nacional también hay inscripciones que no consigo descifrar. La teoría conspirativa de que se trate de escrituras alienígenas comienza a tomar forma en mi mente cada vez más confundida. ¿Será algún efecto colateral de la temible infección por el coronavirus del que tanto hablan? Decido que tengo que regresar de inmediato a casa y buscar alguna posible clave en mi viejo ejemplar de El Eternauta (link), que en mi caso, puesto que no soy de ideas religiosas, suplanta a la biblia.

jueves, 19 de marzo de 2020

En apuros

Estoy disléxico, no entiendo lo que está escrito, pensé al pasar por esa esquina y mirar hacia el comercio. Una dislexia parcial, en todo caso, conseguía, curiosamente, leer lo referente a las frutas y verduras. Debe ser algo relacionado con el coronavirus, se me ocurrió a de inmediato, una perspectiva que tampoco me provocaba  mucha ilusión. Tomé la foto correspondiente y ahora me encuentro en pleno proceso de análisis. Quizás sean tan solo textos escritos en algún alfabeto diferente, pero sé algo de mandarín, puedo leer cirílico y tampoco, hasta donde sé, se trata ni de árabe, tailandés, nepalí, hebreo o farsi. ¿podrá tratarse de alguna lengua alienígena?

miércoles, 18 de marzo de 2020

Vacaciones forzadas

La crisis sanitaria nos obliga a tomarnos vacaciones. Siempre es mejor vacacionar durante una cuarentena en plena salud que internado/a con síntomas de infección viral, asi que a aguantarse, no hay mal que dure cien años (¿y este si dura noventa,?)

martes, 17 de marzo de 2020

Se va el verano

Ya se va el verano, lo anuncian las aguas de marzo y el otoño llega acompañado del coronavirus. Pero no hay que deprimirse tanto, aparte de que algún día, esperemos que no muy lejano, todo se va a normalizar, pudo ser peor y la pandemia haber llegado en la peor época para las complicaciones broncopulmonates: el invierno.