viernes, 31 de julio de 2009

La lluvia sobre Montevideo

Llovía a cántaros y como además era domingo por la tarde, las calles de Montevideo estaban desiertas. El cielo parecía haberse vuelto líquido y al derramarse sobre el paisaje urbano lo teñía del color del mercurio. Por momentos temía que todo a mi alrededor se disolviese en el agua como un terrón de azúcar en el café.
Sin embargo, mirando con atención, era posible descubrir un nuevo paisaje, hecho de pequeños ríos, lagunas y hasta mares, aunque de proporciones más modestas. Me apresuré a salir a fotografiar esta precaria geografía antes de que parase la lluvia y volviese a salir el sol, dispuesto a vengarse, y todo eso se desvaneciese

jueves, 30 de julio de 2009

No lo quiso

La religión puede servir para muchas cosas, por ejemplo sirve para reducir nuestro miedo innato a la muerte, ofreciéndonos otra vida mejor de repuesto para cuando hayamos agotado toda la que tenemos.
También puede ser un mecanismo más o menos sutil para imponerle al conquistado la concepción del mundo y la moral del conquistador.
Y en relación con la foto, cae bien la cita del historiador mexicano Silvio Zavala, "La propagación del cristianismo en América constituye in capítulo necesario de la teoría de la penetración española, porque fue un fin que acompañó a las miras políticas y económicas de la invasión".
Han cambiado los tiempos, pero algunas situaciones tienden a perpetuarse. Al menos es en lo que estaba pensando cuando tomé esta fotografía, allá por 1977.

miércoles, 29 de julio de 2009

Caos

A retornar de mi primer viaje a la India, en 2002, me prometí a mí mismo que era la primera y última vez que iba a ese país. La experiencia de haber pasado seis semanas inmerso en un caos absoluto y en un estado de permanente incertidumbre respecto a todo, parecía enmascarar todas las experiencias fascinantes que había tenido. Mi cabeza occidental, educada (¿mal educada?) en la universidad en el cartesianismo más ortodoxo, parecía haber desarrollado anticuerpos anti-indios.
Demostrando una vez más lo poco confiable que soy en algunas de mis firmes resoluciones, retorné al subcontinente cuatro años después por otro mes y medio, esta vez acompañado y con un itinerario bastante diferente.
Además, había leído bastante sobre el país y su cultura y estaba mejor predispuesto para enfrentar los inevitables inconvenientes que nos acechaban, pero de todas formas, al terminar el periplo y pese a contar con una nueva cosecha de buenas fotos, me dije "¡Esta vez es definitivo, ya no vuelvo más!"
En 2008 tenía previsto retornar a China y el Tíbet, pero como es conocido, el horno no estaba para bollos por allá, así que decidí cambiar de destino -ya tenía el pasaje comprado- y desviarme hacia la India, esta vez recorriendo el sur y el este de ese país inmenso y variado.
Lo vi con otros ojos, había decidido tomar el toro por los cuernos y me preparé leyendo algo sobre la teoría del caos y el pensamiento complejo de Edgar Morin. La India puede parecernos un caos permanente, pero funciona y progresa, a pesar de todo. Algo se me había escapado en los viaje previos. Esta vez me fue mucho mejor.
Me costó un poco, pero creo que me he sobrepuesto un tanto a mis prejuicios. La próxima vez que vaya, seguro que regreso encantado.

martes, 28 de julio de 2009

Es más fuerte

Fue durante algo así como un encuentro o certamen de tatuadores que se llevó a cabo en el Instituto de la Juventud en Montevideo, en el transcurso del cual muchachos de ambos sexos aprovechaban para hacerse perforar la piel repetidas veces (en reiteración real, como diría un abogado) con agujas embebidas en tintas indelebles, acción que les provocaba no pocas muecas de dolor o al menos, de intensa molestia.
Mientras se dejaban dibujar el cuerpo con resignación con diferentes imágenes seleccionadas de alguno de los diversos catálogos disponibles, casi todos ponían inevitablemente en algún momento u otro caras raras, salvo el joven de la foto, que astutamente se había hecho acompañar por su novia para que le amenizara el trámite, ya que como bien sabido, el amor todo lo puede.

lunes, 27 de julio de 2009

Ruinas de Tiahuanaco

Ruinas de Tiahuanaco, tan solas. Tiempo petrificado en muros, hechos pedazos por el propio tiempo. Testigos mudos en el silencio de la puna que nos cuentan que nosotros también... quizás mañana.

domingo, 26 de julio de 2009

No la llames

Hoy en día, en nuestra cultura occidental judeo-cristiana el tema de la muerte es habitualmente abordado de una manera indirecta y tímida y prácticamente cuando no hay más remedio, como para no convocarla antes de tiempo.
En otras, su inevitable omnipresencia se manifiesta en la vida cotidiana de manera más explícita; después de todo a la huesuda la llevamos a cuestas desde que nacemos, mal que nos pese.
Las funerarias en Bolivia, un país con una fuerte presencia de lo indígena, por ejemplo, ofrecen sus productos a la calle y sin pudor, alineando prolijamente pequeños féretros blancos junto a juegos de alitas para niños y demás adornos fúnebres necesarios en un país en donde la mortalidad infantil lamentablemente aún es elevada.

sábado, 25 de julio de 2009

Camellos y camelleros

El mercado de camellos de B'Elsh, a las afueras de El Cairo no es muy grande, pero sí bastante agitado. A él llegan tropillas de animales desde muy lejos, algunas desde el sur del país. Los camellos jóvenes se venden para trabajar en los campos, los más viejos van directo a los mataderos de la capital, su carne es muy apreciada. Aunque mucho menor en extensión y cantidad de animales que otros, como el de Pushkar, en la India, el mercado de B'Elsh es auténtico, es decir, no está creado para que oleadas de turistas en autobuses con aire acondicionado desembarquen allí como los aliados en Normandía para hacerse fotografiar junto a los animales y a sus cuidadores. Para completar el panorama, la tradicional hospitalidad y simpatía de los egipcios hace que la visita al lugar sea una experiencia muy recordable.

viernes, 24 de julio de 2009

El lustrabotas

Un día recibí una llamada de un profesor de sociología de la Universidad de Valencia, en España, que había visto una ampliación de esta foto a gran tamaño en una conocida librería de Montevideo y quería comprarme una copia. Su ojo entrenado había captado un detalle que a mí, más preocupado por la composición y la situación como un todo, se me había escapado. Había notado que el lustrabotas -me dijo- estaba leyendo un libro ilustrado que posiblemente fuese educativo. Para él -agregó- esa foto debería estar en todas las universidades del mundo, pues ejemplificaba a un hombre humilde y de mediana edad luchando por continuar aprendiendo por su propia cuenta.
Como el profesor se iba del país al día siguiente y no tenía tiempo de hacerle una copia más grande, le regalé una 20x25 que ya tenía hecha, lo que lo dejó muy contento.
Poco tiempo después, ya de regreso, me envió un email agradeciéndome nuevamente por la fotografía y me contó que la había fotocopiado y distribuido entre sus colegas de la universidad, lo que me dó mucho gusto.
El lustrabotas lector nunca supo que se había convertido para algunos en un símbolo de la capacidad del hombre de superar la ignorancia a pesar de las desventajas sociales y etarias.

jueves, 23 de julio de 2009

Nuevos dioses II

Acababa de llegar a Shangai y desafiando la persistente llovizna que agrisaba la ciudad salí de inmediato a dar una vuelta por las inmediaciones. Con un poco de suerte, se me ocurrió, podría cruzarme con Rita u Orson.
Pero como dicen los estrategas, ningún plan resiste el encuentro con la realidad. A pocas cuadras de distancia del hotel, una bien montada "Parrillada Argentina" ofrecía los -para muchos desconocidos- placeres cárnicos rioplatenses a sus clientes chinos, bajo la benevolente mirada del "Pibe de Oro" Maradona, cuya fotografía los recibía desde la marquesina a la entrada.
Había recorrido medio mundo para encontrarme con un poco más de lo mismo, aunque pensándolo bien, de algún modo siempre termina siendo así.

miércoles, 22 de julio de 2009

Nuevos dioses

Es probable que la peregrina viniese de alguna apartada región del país, cosa frecuente. Cuando la vi, se reconfortaba con lo que parecía ser un sabroso plato de thenthuk -sopa de fideos- y todo parecía coincidir: el plato tibetano, las ropas tradicionales de la anciana, el aspecto medieval de la casa de té del monasterio Sera, a las afueras de Lhasa, en el Tibet. Entonces noté una discordancia: el encargado del local, un joven tibetano de aire moderno, fanático del fútbol, había tapizado las paredes del salón con posters de jugadores de fútbol. Por esa causa, la imagen un tanto fuera de lugar del popular Ronaldo, al fondo, parecía velar por la buena digestión de la mujer como una deidad posmoderna, o tempora, o mores!

martes, 21 de julio de 2009

Parroquianos

Un viejo café a pocas cuadras de mi casa, un lugar que podría parecer sórdido si no fuese por la sencilla amabilidad de sus escasos parroquianos, algunos de los cuales brindaban con alcohol -a media tarde- lo que los tornaba más locuaces, y otro que bebia su refresco sumido en un reflexivo silencio.

lunes, 20 de julio de 2009

Al borde del mundo

La densa niebla cubre la Rambla Sur y al reducir el campo visual provoca la sensación de que el mundo se ha achicado y se acaba ahí nomás. Por momentos temo por la seguridad de esos dos hombres sentados al extremo del muelle, casi al borde del mundo visible. ¿Serán dos suicidas, prestos a dar el último salto o simplemente personas que, desencantadas de los espejismos de la vida mundana, han decidido alejarse de todo hasta los más apartados límites?

domingo, 19 de julio de 2009

Tarde de lluvia en Copacabana

Hacía apenas un par de meses que vivía en Río de Janeiro y aún no tenía muchos amigos. Era domingo por la tarde y llovía -no "el agua sucia de un querer" de Vallejo, sino una llovizna leve, pero fastidiosa. Salí a descubrir la ciudad solo, o mejor dicho, solo con mi cámara, que no es lo mismo, y me puse a recorrer a lo largo de una playa de Copacabana que me remitía a la música de Tom Jobim y a un Rio irreal y hecho casi exclusivamente de música.
Me detuve a fotografiar un pequeño grupo que miraba con interés una "picada" en la arena con tanta atención como si fuese una final de campeonato.
Han pasado más de treinta años, dejando atrás al hombre joven que disparó la cámara, pero la imagen registrada ese momento permanece, con la pelota siempre suspendida en el aire, recuerdo que será eterno mientras dure, para parafrasear a Vinicius de Moraes.

sábado, 18 de julio de 2009

Sic Transit

De los ocho a los 16 años de edad recibí educación religiosa, incluidas clases de catecismo -o proselitismo religioso, si se quiere- varias veces por semana. Alguna vez, exhaltado por el celo educativo y para inculcarnos el temor de Dios, algún cura nos dijo, tras abarcar toda la clase con un gesto teatral, alguna frase inspiradora tal como "¡Dentro de cien años, todos calvos!", quizás para alegrarnos el resto del día.
En mi caso, si bien desde el punto de vista religioso esos esfuerzos fueron más bien inútiles, algo quedó y años después, ya decididamente fotógrafo, comencé a realizar una serie basada en la frase latina Sic transit gloria mundi (Así pasa la gloria del mundo), la que era utilizada antiguamente durante la coronación de los papas para que no se volviesen demasiado engreídos con el nuevo cargo.
Por esa época descubrí unos versos de Borges que expresan el mismo pensamiento de otra manera igualmente sugestiva y más poética:
"¿Donde está la memoria de los días,
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron
dicha y dolor y fueron para ti el universo?"
En fin, como quien dice, no somos nada.

viernes, 17 de julio de 2009

Lo sagrado y lo profano

México siempre me pareció un país surrealista, punto de vista naturalmente discutible y reconozco que seguramente influenciado por las películas de Buñuel, en su etapa mexicana. Sin embargo, en mi descargo quiero añadir que cuando uno recorre un poco el territorio, de inmediato saltan a la vista aparentes contradicciones y situaciones que bien pueden ser catalogadas como surreales. Es un país realmente increíble, de una enorme riqueza cultural y del punto de vista visual, un auténtico paraíso para el fotógrafo callejero.
La pollería de la foto, adonde se entremezclaban elementos sagrados y profanos con total desparpajo, creo que puede ejemplificar lo que digo.

jueves, 16 de julio de 2009

El Memorial de Nankin

Ciudadanos chinos visitando el Memorial de Nankin pasan junto a impresiones de los pies de sobrevivientes de la matanza de 1937, cuando soldados del ejército imperial japonés masacraron cerca de 300.000 civiles indefensos en menos de un mes y medio.
Las autoridades japonesas jamás se disculparon por el hecho, es fácil comprender los sentimientos que aún hoy albergan los chinos al respecto.

miércoles, 15 de julio de 2009

La feria de Alejandría

Llegué a Alejandría, en Egipto, durante el Ramadán. Sentía curiosidad por ver qué quedaba de la legendaria ciudad que inspiró el famoso "cuarteto" de Durrell y los poemas de Kavafis, entre otras muchas cosas.
Obedeciendo los preceptos musulmanes, nadie comía, bebía, fumaba o mantenía relaciones sexuales durante el día, desde que se ocultaba la última estrella, hasta que reaparecía la primera, al atardecer. Luego, se mataban comiendo.
Yo tampoco bebía ni ingería alimento alguno para solidarizarme con mis anfitriones. Cuando caía la noche esperaba en algún restaurante con los egipcios, sentados en nuestras mesas con los platos ya servidos, pero sin tocarlos, con la radio encendida para escuchar a los imanes recitando el Corán. Cuando oíamos decir "Allahu Akbar" tres veces seguidas, nos lanzábamos sobre la comida y durante unos momentos en el restaurante únicamente se escuchaba el batir de las mandíbulas de los comensales.
Luego de comer me iba caminando hacia el norte, adonde había descubierto, en un gran descampado, una feria de diversiones absolutamente "felliniana".
Prestidigitadores, adivinadores, puestos de tiro al blanco, calesitas y demás, estaban instalados en medio de un conjunto de carpas raídas, decoradas con imágenes que parecían salidas de los pinceles de algún artista sumamente naif, pero que en la oscuridad apenas interrumpida por las bombillas eléctricas, lucían adecuadas.
Reinaba una alegría contagiosa y como yo era el único extranjero en la vuelta -hacía pocas semanas se había producido la terrible matanza de turistas en Luxor y Egipto había quedado vacía de viajeros- todos me mimaban y se reían conmigo. Guardo el mejor de los recuerdos de esos días y unas cuantas fotos que no me canso de mirar.

martes, 14 de julio de 2009

Silenciosas batallas

Allí están, cada tarde, todo el año, únicamente la lluvia los corre y no por mucho tiempo. Tomando como base de operaciones un puesto de periódicos y sus alrededores inmediatos, los ajedrecistas se enfrascan diariamente en silenciosas batallas, ajenos a la prisa de los transeúntes y a la curiosidad de algunos pocos, que se detienen a contemplar la carnicería de trebejos en el campo cuadriculado sin musitar palabra, con total respeto.
Los veo cada vez que paso camino al trabajo y a veces, cuando considero auspiciosa la constelación de formas geométricas que los incluye, disparo mi cámara y los aparto del presente también en silencio.
Ya forman parte hace mucho de mi serie de ajedrecistas fotografiados en diversas partes del mundo, parte a su vez de una colección más abarcativa sobre jugadores en general. Es que cuando los veo me siento de inmediato identificado con ellos, a mí también me apasionan los juegos, seguro que a causa del niño que todavía llevo dentro y que se resiste a dejarme.

El espejo

Los espejos siempre me intrigaron, con esa costumbre tan suya de devolvernos nuestra propia imagen, como si no les interesase tener nada que ver con ella y porque tengo la convicción -aunque no podría probarlo- que nos ocultan adrede la existencia de una realidad diferente.
Cuando este espejo pasó a mi lado cargado por un deconocido, en pleno centro de la ciudad de México, instintivamente lo encuadré con mi cámara, y de inmediato ocurrió lo inevitable: dejé de saber dónde estaba el mundo real y dónde comenzaba el virtual.
Hoy en día, con esto de internet, he dejado de preocuparme, pues el límite entre lo real y lo virtual es cada vez más tenue y confuso y creo que no vale la pena preocuparse por algo que de cualquier modo no podremos resolver.

domingo, 12 de julio de 2009

El desembarco

Terminada la procesión marítima alrededor de la bahía, la imagen del Bom Jesus dos Navegantes y su comitiva finalmente arribaron la playa en Salvador de Bahía, un nordestinamente tórrido primero de enero de 1982. Pero para llegar hasta la franja de arena seca había que recorrer un corto trecho de agua, y un fornido guardavidas decidió evitarle al cura la mojadura de pies y tomándolo en sus brazos musculosos, en unos segundos lo depositó bien en tierra firme.
Durante esos breves momentos de aéreo transporte, el pobre padrecito no tuvo otra opción que dejarse llevar como un muñequito, exibiendo una tímida sonrisa que bien podía ser de excusa por la molestia causada, o también de vergüenza, perfectamente consciente de las connotaciones simbólicas de corte político o sociológico (o incluso peores), que podía sugerir la escena; es bien conocido que por todas partes pululan seres aviesos y mal intencionados, incluso demoníacos, o por qué no decirlo claramente, ateos y comunistas, siempre dispuestos a encontrarle su ángulo ridículo a todas las situaciones, aún a las más inocentes.

sábado, 11 de julio de 2009

Será en vano

Pasaba por un café algo alejado del centro de Castillos, un poblado al este de Uruguay, cuando vi la mano, posada como un pájaro sobre la mesa junto a la ventana. Era una mano de anciano, gastada y encogida por los años, que parecía querer aferrarse a la pulida superficie sobre la cual descansaba. Y justo enfrente, a pocos centímetros, tenía al enemigo, con las fauces abiertas como una cobra real, pronto para dar el salto final.
Ambos rivales, la mano que trabajó, que pudo haber golpeado a alguien con furia, que seguramente acarició, al menos alguna vez, un suave pecho de mujer, la cabeza de un niño, y el representante del tiempo, "esa otra daga", como dijo Borges, se medían en silencio.
Yo tenía entonces 26 años, ya había leído mi buena dosis de obras del bardo de Barrio Norte y como todo fotógrafo, tenía siempre presente el carácter volátil del tiempo, así que sin perder ni un instante en medir la luz siquiera, disparé varias veces la cámara antes de que la escena se desvaneciese.
Cuando revelé la imagen y amplié el negativo, noté algo que se me había escapado en el momento de la toma: un poco más arriba del reloj, también posada sobre la mesa y quizás también al acecho, hay una mosca.
Esa mosca modifica la escena, pues en vez de ser una suerte de representación poética de la épica (aunque inexorablemente perdida de antemano) batalla entre la mano -o mejor dicho, entre su dueño, él, nosotros todos- y la daga asesina, la presencia del insecto le otorga al conjunto un leve toque macabro, hasta morboso si se quiere, maldita mosca.

viernes, 10 de julio de 2009

Nuestra misión

Seguiremos abocados a la tarea elegida, que es la de procurar el bienestar público, sin apartarnos en ningún momento del camino trazado, con rectitud y manteniendo la vista en el objetivo final, que es lograr la felicidad de nuestros ciudadanos, sin desviacionismos ni hesitaciones, pero por sobre todas las cosas, no permitiremos que los funcionarios municipales encargados de la señalización de las calles beban en horas de servicio.

jueves, 9 de julio de 2009

El vendedor de caballos

Recorría el gran campamento montado a las afueras del poblado de Pushkar durante el mercado anual de camellos, el mayor del mundo y el hombre me hizo gestos para que me acercase a sentarme frente a él. Vendía caballos, unos animales muy hermosos. Solamente podíamos comunicarnos mediante el lenguaje gestual, pero nos las arreglamos bastante bien durante un rato. En determinado momento, para dar énfasis a uno de esos gestos, me dió una palmadita amable en el hombro con su manaza acostumbrada a sujetar las bridas de sus equinos y sentí como si me hubiese dado con una pala.

miércoles, 8 de julio de 2009

Por la mañana

Una imagen que pertenece a mi serie de lectores de diarios alrededor del mundo, esta vez de una funeraria china en la isla Penang, en el oeste de Malaysia. El encargado o dueño parecía muy interesado en su periódico y no notó mi presencia, me pregunto si estaría buscando potenciales clientes.

martes, 7 de julio de 2009

Luz y sombra

Sentado en el borde de un cantero de flores en el centro de la ciudad, el anciano movía lentamente su mano arrugada de manera tal que en un momento era iluminada por el tibio sol de junio y al siguiente se perdía en la sombras. Estuvo así un rato, indiferente a la gente que pasaba caminando de prisa a su lado sin ver su ropa vieja, su blanca cabellera que brillaba con la luz y su mano arrugada en leve movimiento. En poco tiempo más, una sombra oscura se desplazaría inevitablemente hasta ocupar el lugar de la luz y el anciano, su mano y su pelo blanco quedarian envueltos en la oscuridad para siempre.

lunes, 6 de julio de 2009

Cajas chinas

Quizás fatigado por la penumbra que reinaba en las salas del museo de bellas artes, adonde se había reducido la iluminación porque se exponía arte virtual y deseando echar un atisbo al mundo real, el hombre corrió el cortinado y se asomó hacia el espectáculo que ofrecía graciosamente la bahía de Hong Kong. Él miraba hacia afuera, yo lo miré a él a través del visor de mi cámara y el que mira esta imagen nos espía a los dos, como si fuese una sucesión de cajas chinas, metidas unas dentro de otras.

Clarividencia

Moría el domingo y el Barrio Latino de París hervía de gente. Me detuve frente a un grupo de personas paradas delante de la vidriera de un restaurante cerrado que comentaban algo entre risas. Me acerqué y vi a un gato, probablemente el gato del restaurante, paseándose por las bandejas cargadas de mariscos, fiambres y otras delicias en exhibición, frutos obviamente prohibidos para él como las manzanas del paraíso. El felino, que seguramente había quedado encerrado por un descuido, se paseaba feliz por entre los delicados alimentos escogiendo entrada, plato principal y postre. En un instante de rara clarividencia supe cuál sería el plato del día cuando el establecimiento volviese a abrir el lunes: "Liebre a la cacerola".

viernes, 3 de julio de 2009

Reflejos

Lo primero que me acudió a la mente cuando me crucé por la calle con esos dos señores con sus respectivos perritos fue "¡Estoy viendo doble, se me descompuso el cerebelo!" Me calmó notar que, aunque caminaban juntos en la misma dirección, por momentos efectuaban movimientos asimétricos. Por las dudas los seguí un trecho y tras tranquilizarme un poco en lo neurológico, me surgieron otras preguntas, todas relacionadas con la identidad y la imagen que tenemos de nosotros mismos y la que queremos proyectar hacia los demás.
El tema es arduo y da para mucho, lo dejo acá, que cada uno lo desarrolle a su manera.

jueves, 2 de julio de 2009

Los tres amigos

Era a mediados de febrero y la playa debería haber estado colmada, aún al final de la tarde, pero un temporal con fuertes vientos que duraba desde hacía dos días la había dejado desierta. Aunque había vuelto a salir el sol, el viento y el intenso oleaje persistían, impidiéndole el baño a los humanos.
Con toda la playa para ellos, los tres amigos entraban y salían del mar, correteando y persiguiéndose felices por el agua tibia y salada.

miércoles, 1 de julio de 2009

Soñar cuesta relativamente poco

Allí está -aunque que no todos puedan verlo- el hogar de sus sueños, auspiciado nada menos que por Shiva y su pequeño tridente. Algunos incrédulos persisten en el error de observar la existencia en su lugar de un agujero siniestro y sombrío, pero no hay que escuchar sus quejas y lamentos, al final la luz prevalecerá sobre las tinieblas.