miércoles, 30 de octubre de 2013

Brotes


Los obuses habían dejado de caer hacía horas pero en el campo de batalla, en medio de las alambradas y los campos de minas, aún se podía percibir el olor acre de la cordita. Sin embargo, de las ramas desnudas de un árbol martirizado que se elevaban al cielo como los dedos de una calavera, ya comenzaban a brotar empecinados brotes primaverales, muy verdes y tiernos. Siempre hay esperanza.