domingo, 31 de mayo de 2026

Almuerzo entre amigos

Aún era una buena hora para almorzar, especialmente entre amigos (o parientes) junto al río-como-mar. Me acerqué al grupo en puntillas para no interrumpirles la charla, hablaban como cotorras. Supongo que en ese momento yo estaba oculto bajo un espeso manto de niebla y por eso no acusaron mi presencia, o no sé, quizás simplemente no me llevaron el apunte.

sábado, 30 de mayo de 2026

Geometría en blanco y gris

Esta tarde, depués de un breve pasaje por la feria, me fui a la rambla a pasear un rato entre las nubes. Sí, entre las nubes, que habían descendido al nivel del mar para que pudiésemos darnos el gusto de sentirnos un poco como los ángeles. El precio que tuve que pagar fue mínimo en comparación con el beneficio: durante todo mi paseo tuve que renunciar a casi todas las tonalidades en negro, sustituidas por grises suaves y de variada gama tonal. No me quejo, fue toda una experiencia.

lunes, 25 de mayo de 2026

Cuerpo a tierra

                     

Sistemáticamente, cada vez que trabajo en mi archivo buscando imágenes para algún proyecto en particular, me encuentro con otras que ya había olvidado y que me gustan mucho. La de hoy, por ejemplo, y no la contextualizo porque me parece que se aprecia mejor así, sin saber exactamente qué era lo que estaba ocurriendo. Como dijo el gran Leonard Freed (link), "Las fotografías, cuanto más ambiguas, mejor. De lo contrario serían propaganda".

lunes, 18 de mayo de 2026

Vivir engañados

Algunas veces pienso que por algún oscuro designio -y no precisamente de los dioses- vivimos en un eterno engaño, al menos en lo que respecta a algunas cosas. Por ejemplo, tomemos el café. Se dice que el café es un brebaje de sabor agradable. Concuerdo. También nos informan en que tiene mucha cafeína. Claro, si es café qué iba a tener ¿no? Pero luego nos advierten que la cafeína del café nos mantiene alertas, y entonces, viendo esta imagen delante de mis tres ojos (los dos con los que salí de fábrica más el de la cámara) siento que me asalta las duda. El vecino que seguramente tras hacer sus compras en la feria ahora yace aparentemente vencido por la suave modorra provocada por el tibio sol de abril, ¿al final, tomó café o no, está ahí de casualidad o tras catar alguno de los exquisitos brebajes publicitados a su lado se durmió? igual, como si hubiese engullido un somnífero?
Qué incógnita...