sábado, 26 de septiembre de 2026

El submarino verde

 

En el museo naval de Surabaya, en la isla indonesia de Java, hay un viejo submarino que se puede visitar. Pintado de verde, el color del islam y despojado de todo elemento que recuerde a su tripulación, el Pasopati se encuentra  reducido a una mera carcasa metálica ocupada parcialmente por máquinas diversas. Apenas recuerda  lo que  fuera: un submarino diesel clase Whisky construido en la entonces Unión Soviética y adquirido por Indonesia diez años después.
El día de la foto  un grupo de colegialas, pudorosamente uniformadas al estilo islámico y gorjeando como pájaros, iban conducidas por sus profesores a una visita guiada por el interior de la nave. Me pregunto si les habrán explicado también que un submarino es, por definición, un arma de ataque que opera mejor cuando lo hace por sorpresa y desde las profundidades, preferentemente contra buques indefensos.  Ya lo dijo el general Sherman, “La guerra es el infierno”.
El día de la foto  un grupo de colegialas, pudorosamente uniformadas al estilo islámico y gorjeando como pájaros, iban conducidas por sus profesores a una visita guiada por el interior de la nave. Me pregunto si les habrán explicado también que un submarino es, por definición, un arma de ataque que opera mejor cuando lo hace por sorpresa y desde las profundidades, preferentemente contra buques indefensos.  Ya lo dijo el general Sherman, “La guerra es el infierno”.

(Publicada en El País Cultural en febrero de 2012)

viernes, 25 de septiembre de 2026

La entrada del infierno

 

El trayecto desde el puerto de Dumai, en la costa este de Sumatra, hasta Bukit Tinggi, al oeste, cerca del Océano Índico, estaba resultando pésimo. La carretera era estrecha y de doble vía, congestionada y cada vez que nuestro conductor maniobraba para rebasar a otro vehículo nos veíamos, durante algunos breves pero angustiosos instantes, dirigiéndonos al choque frontal c on algún peso pesado y nuestra inevitable muerte, para volver a respirar con alivio tras una hábil maniobra salvadora llevada a cabo in extremis por ambos vehículos. Ese permanente desafío a la parca duraba ya horas cuando, resignado ante lo que parecía inexorable, me quedé dormido. Por esto, cuando el conductor se detuvo sin preaviso en un parador al borde del camino para que pudiésemos bajar a comer algo, me desperté sobresaltado, con la sensación de que algo iba mal. Pregunté adónde quedaba el baño y seguí, todavía sin estar del todo despierto, las indicaciones gestuales que me dieron. Fui bajando por una larga escalera envuelta en las tinieblas -ya era de noche- bordeada por unos canalones por los que corría abundante agua. Al llegar al final me enfrenté con una pared descascarada y con extraños símbolos y una puerta que daba a un recinto misterioso apenas alumbrado por una lamparilla de unos pocos watios. Me cruzó por la cabeza la idea de que quizás había muerto en un accidente carretero estúpido mientras dormía y que esa era nada menos que la entrada al infierno y aceptando mi destino, cualquiera que fuese, crucé el umbral.

(Publicada en El País Cultural en noviembre de 2010)

lunes, 21 de septiembre de 2026

La ciudad de la lujuria

No recuerdo si cuando tomé esta imagen de desenfreno y lujuria ciudadanas, lo hice  venciendo el natural rechazo que seguramente me provocó el darme cuenta de que la humilde y familiar tacita de plata se iba convirtiendo subrepticiamente en la "Sodoma del Plata". Los ofrecimientos pecaminosos eran tales que brigadas especiales de policías femeninas reclutadas entre las más devotas novicias de algunos conventos monjiles tradicionalistas, recorrían incansables las calles del centro en busca de potenciales pecadoras para hacer caer sobre ellas el peso de la Ley y la maldición eclesiástica. 
Ya no es lo mismo, la represión por fin ha triunfado y la ciudad ha vuelto a ser más devota y respetuosa de la moral y mucho, pero mucho más aburrida.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Perro negro

Hace muchos años, alguien me dijo que en ruso la expresión "perro negro" (чёрная собака) era un insulto. Aunque mucho después llegué a estudiar un poquito de la lengua de Tolstoi, nunca lo pude comprobar, pero lo que motiva esta breve introducción (sin coros) es que cuando tomé la foto lo recordé por uno de esos misterios relacionados con la memoria. No tiene nada que ver con la imagen en sí misma, no pretendía insultar a nadie, pero al subirla me vino a la memoria lo del perro, qué más puedo decir.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Panorama

Este sastre, instalado frente a la amplia ventana de su taller en Makassar, la capital de la isla indonesia de Sulawesi (Celebes), con solo levantar la mirada podía disfrutar viendo pasar parte de la vida diaria de la ciudad ante sus ojos, y yo, dos o tres pasos más atrás, lo incluí a él en el recuadro de mi cámara. ¿Habrá habido alguien, a quien no vi, que me incluyó también a mí en la escena?

martes, 15 de septiembre de 2026

El que busca...


Dicen que el que busca, encuentra. Pero no siempre encuentra lo que está buscando y yo añadiría además una variante: cuando alguien busca en un archivo, en un conjunto de documentos o imágenes, familiares o no, olvidadas en una caja de galletas, por ejemplo, entonces también recuerda.
Eso me ocurre permanentemente al revolver en las más de cincuenta mil imágenes que dormitan en mi archivo fotográfico digital. La foto de hoy, por ejemplo, tomada 14 años atrás al regresar por la noche a mi casa a pie desde la agencia de noticias en la que trabajaba, es un ejemplo de ello. Siendo un poco olvidadizo podría decir que "nieblas eran las de antes", pero naturalmente eso no sería exacto. Simplemente ocurrió que durante una noche de niebla cerrada un tanto inusual, tuve la suerte de estar allí con mi cámara, es apenas eso.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Cómo nos ven

He leído por ahí -o me lo contaron, no recuerdo bien- que es frecuente que muchos distinguidos extranjeros que desembarcan en nuestras costas con la intención de publicar en la red sus apasionantes hazañas -léase youtubers, aspirantes a periodistas sin formación alguna y demás vagabundos ávidos de sus "quince minutos de fama" warholianos (link) (¡queremos nuestros quince minutos YA!)- apenas llegan al hotel o albergue, se conectan a internet para transmitirle al mundo sus trascendentes epifanías recibidas en el lugar en el que están, o sea, en el caso que nos aqueja, nuestro pequeño país.
Tratando de ser agudos y perspicaces, pero sin descuidar por un momento siquiera encuadrar sus inolvidables facciones en sus celulares, con generosidad ofrecen urbi et orbi su inapelable dictamen acerca de lo que han visto en ese poco rato, inclusive.
A veces son amables y elogian muchas de nuestras visibles virtudes, estimulando nuestros egos hasta el paroxismo. Si un extranjero lo dice...debe ser cierto.
Algún despistado/a hará el panegírico de nuestras tranquilas y atractivas callejuelas, bordeadas de árboles frutales (bueno, se llaman plátanos, ¿o no?), limpias, ordenadas, con lugares especialmente diseñados para la práctica del deporte (me refiero al trekking (link) o al parkour (link), señaladas claramente por cartelería creada por artistas gráficos de indudable talento. 
Parafraseando al ilustre Dr. Pangloss, vivimos en la mejor de las urbes posibles, ah... 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Ciudad escrita

Por estos lares (casi) todos conocemos, y en la medida de lo posible degustamos, el llamado "melón escrito" (link), pero en los últimos tiempos también hemos ido familiarizándonos con la que podría llamarse "ciudad escrita". Cada tanto cuelgo alguna imagen de esta última. Es una pregunta retórica, claro, pero ¿qué conseguirían descifrar acerca de nuestro estadio en la civilización los extraterrestres que por alguna razón, voluntariamente o no, se viesen enfrentados a ruinas con semejante profusión de jeroglíficos distribuidos equitativamente, es decir, por todos lados? ¿Llegaría el Champollion alienígena  a encontrar su correspondiente "piedra de Rosetta" (link)?

martes, 1 de septiembre de 2026

Adoración

Mi primera reacción fue sorprenderme. Ignoraba que por la zona hubiese un templo religioso ante el cual el presunto fiel se estuviese postrando, así que apelando a mi formación (autodidacta) en el llamado pensamiento crítico (link), rápidamente y con mi proverbial astucia pasé a creer que el objeto de adoración del personaje serían las imágenes de las dos bellas jóvenes a la derecha, algo muy tanguero, sin duda y por lo tanto, bastante nuestro, aunque cada vez menos. (A la gente joven hoy en día no suele interesarles el dos por cuatro (link) ). Pero ya lo ven, Montevideo, pese a su reducido tamaño y que por momentos parece hallarse fuera del circuito cultural mundial, no deja de mostrarme facetas ignoradas de tanto en tanto.