Por el momento pareciera que ha parado de llover. Me asomo a la ventana y puedo apreciar un paisaje citadino que podría calificar, tomándome muchas libertades, de neo-constructivista. La imagen contiene muchos elementos que me dicen mucho, acerca del cambio sufrido en este barrio en el que vivo desde hace 40 años: los automóviles, sueño de muchos que hoy parece alcanzado, pero que duermen al rocío porque por diversas rzones no pueden hacerlo en un garage, los sin techo que arman un refugio donde pueden con residuos de la basura, los deteriorados y habitualmente insuficientes contenedores de desperdicios, los grafitis, la anodina silueta de alguna colmena vertical que vino a alterar permanentemente el tradicional encanto de una zona de la ciudad, amontonando a sus residentes para regocijo de los especuladores inmobiliarios...
