El otoño parece estar dándonos un respiro, quizás para sorprendernos mejor en alguna nueva manifestación de su perfidia y hay que aprovechar el buen tiempo mientras dura (me recuerda al famoso Soneto de fidelidade del gran Vinicius de Morais, que concluye diciendo ".../Que não seja imortal, posto que é chama/ Mas que seja infinito enquanto dure". Cielo azul, paleta de colores vivos cuando el sol asoma de detrás de alguna nube fastidiosa, pajaritos que trinan...¿qué más podemos pedir? (¡pues que dure, joder!)
