martes, 24 de febrero de 2026

Paisaje después de la lluvia



 

Por el momento pareciera que ha parado de llover. Me asomo a la ventana y puedo apreciar un paisaje citadino que podría calificar, tomándome muchas libertades, de neo-constructivista. La imagen contiene muchos elementos que me dicen mucho, acerca del cambio sufrido en este barrio en el que vivo desde hace 40 años: los automóviles, sueño de muchos que hoy parece alcanzado, pero que duermen al rocío porque por diversas razones no pueden hacerlo en un garage, los sin techo que arman un refugio donde pueden con residuos de la basura, los deteriorados y habitualmente insuficientes contenedores de desperdicios, los grafitis, la anodina silueta de alguna colmena vertical que vino a alterar permanentemente el tradicional encanto de una zona de la ciudad, amontonando a sus residentes para regocijo de los especuladores inmobiliarios...

jueves, 19 de febrero de 2026

In Memoriam Cees Nooteboom

Hace unos días falleció el conocido escritor holandés Cees Nooteboom (link), a quien retraté en la cafetería de la librería Más Puro Verso, que pronto abrirá sus puertas renovada y con otro nombre (link), gracias a los buenos oficios de mi amigo Laszlo Erdelyi. Aquí va esta imagen, de entre las muchas que le tomé en esa ocasión.

domingo, 15 de febrero de 2026

Mariposa

Una mariposa blanca de gran tamaño se apresta a levantar vuelo frente al Teatro Solís.

sábado, 14 de febrero de 2026

Antes del verano

Cuando tomé esta foto aún faltaba una semana para que pudiésemos decir que estábamos en verano, así que la playa estaba vacía, para mi gusto, mucho más hermosa.

viernes, 13 de febrero de 2026

Drama en la calle


¡Advertencia! Contiene una imagen de violencia callejera extrema, no apta para menores de XXX años!

jueves, 12 de febrero de 2026

Verano 4

El tiempo fluye, como agua entre las manos (el título de mi primer libro) y el verano ya se nos va. Aún no, es cierto, pero pronto, antes de que nos demos cuenta, el otoño va a estar golpeando la puerta. Es una estación hermosa el otoño, a mí es la que más me gusta, pero el problema es que también va a pasar rápido y luego vendrá el invierno y...
Pero no tenemos que preocuparnos aún, ya habrá tiempo para eso. Por el momento tomo algunas fotos para confortarme mirándolas cuando llegue el frío.

miércoles, 11 de febrero de 2026

La mano

Se me pasó, no sé cómo. Debió haber formado parte de la entrada anterior. Pero no importa, hoy va por mérito propio. Huelga decir que también fue tomada el día 2 de febrero.
Sospecho que no se puede apreciar bien en la diminuta pantallita de un celular, no me gusta que mis fotos, generalmente tomadas con lentes granangulares, pobladas de pequeños detalles que importan pero que no se ven bien en tamaño reducido, sean miradas únicamente en celulares, pero bueno, así es la cosa hoy en día.
Porque lo que me interesa de esa imagen es precisamente la mano enjoyada que recibe a la fiel, una especie de materialización de la mano de la diosa del mar, acogiéndola durante un instante en su reino espiritual. Esa es la idea, si algún día la exhibo va a ser a mayor tamaño y entonces se va a entender mejor a lo que me refiero.

jueves, 5 de febrero de 2026

Iemanjá 2026

Como todos los años desde hace ya bastante tiempo, el día 2 de febrero se celebra la fiesta de Iemanjá, Reina del Mar (link) también en nuestras costas. Desde que me mudé al barrio adonde vivo desde hace 40 años, siempre que puedo bajo a la playa Ramírez a captar algunos momentos con mi cámara y el lunes pasado también lo hice. Hace tanto que trabajo el tema que me resulta difícil no repetirme, pero siempre encuentro al menos algo nuevo o diferente, quizás la diosa me ayude, aunque no sé si se molestaría por un descreído. Aquí va algo de la última cosecha.


Fui temprano, cuando los diferentes grupos religiosos aún estaban instalando sus carpas y sobre la arena, aparte de los bañistas, apenas había trazas de ofrendas religiosas realizadas antes de que llegaran 
los miembros de los diferentes terreiros.


En la arena de la playa ya se veían rastros de rituales llevados a cabo previamente.



Algunos grupos daban los últimos toque a sus preparativos para acoger a los creyentes. A medida que se aproximaba la puesta del sol, la playa estaba invadida por los bañistas habituales que aún quedaban, los fieles que iban llegando y una multitud de curiosos, muchos de los cuales se tomaban la celebración poco menos que como si formase parte del prolongadísimo carnaval uruguayo.



De todas formas, indiferentes al ajetreo, algunos fieles parecían orar como si estuviesen solos frente a la diosa.


Siempre me gustó esa escena, repetida pero distinta cada vez, de una multitud anónima que se aleja caminando sobre la arena cubierta a medias por las aguas hacia el sol que se hunde en el mar, una imagen que puede prestarse a múltiples interpretaciones.