viernes, 7 de junio de 2013

Sediento

El hombre estaba quieto; una rápida inspección visual desde donde yo me encontraba, a unos cuatro o cinco metros de distancia, me permitía notar su aspecto aletargado, como el de una boa constrictor tras merendarse un cabrito. No era para menos, no sé qué habría contenido esa botellita, ahora vacía a sus pies, pero era obvio que se la habia bebido enterita. Espero que haya sido agua y de la buena y no la porquería contaminada que nos quieren hacer pasar ahora por agua potable.